Yo era la mujer de al lado

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Como madre, quieres mantener a tus hijos a salvo. Me sentí desolada y con el corazón roto cuando me di cuenta de que mi hija escuchaba los abusos todo el tiempo. Me dolió mucho por ella. Oía las obscenidades, veía el dolor en mis ojos. Vio a su madre destrozada. Como madre, me dolía que mi hija tuviera miedo. Habíamos caminado sobre cáscaras de huevo durante mucho tiempo. A los seis años, mi niña era más fuerte y valiente que yo. Muchas veces, cuando los gritos cesaban, me cogía de la mano. Mientras me cogía de la mano me decía: "Tú no eres esos malos nombres que te ha puesto, vámonos". Era tan valiente.

Yo era esa madre que leía a la clase en la hora del cuento. Fui esa madre que recogió al niño extra para llevarlo al cine el sábado por la noche. Fui la madre que hizo magdalenas para la fiesta de la clase. Yo era la mujer que sonreía y te saludaba en el supermercado. Yo era esa mujer que vivía al lado de tu casa. Fui esa mujer a la que llamaron a la policía a su casa más de una vez. Fui esa mujer que tenía miedo de hablar.

No me avergüenzo de mi pasado. Hoy estoy con la cabeza bien alta.

La violencia doméstica puede llegar al hogar de cualquiera. Hombre o mujer. Rico o pobre. No discrimina. Con la ayuda de mi familia, mis amigos y The Retreat, puedo respirar. Miro hacia atrás y veo dónde estuve una vez. Ese lugar era increíblemente doloroso. Miro hacia atrás con los ojos abiertos, pero no miro fijamente. Hoy soy una superviviente. ¡Habla!

El teléfono de atención multilingüe del Retiro, 329-329-2200, está disponible las 24 horas del día para cualquier persona que necesite ayuda. Visite nuestro Página de ayuda para obtener información sobre todos nuestros servicios gratuitos y confidenciales.

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